El peso del valor
- Valery Zelene Fachin Torres
- 1 jul 2023
- 2 min de lectura
Actualizado: 5 jul 2023
Delgada y de apariencia frágil como un mondadientes, pero tan fuerte como un roble, Adriana Tapia, de tan solo 17 años, es estudiante de psicología y a su vez representante de halterofilia de la Universidad de Lima.
Ganadora de medallas de plata, sobre sus hombros ha llevado la esperanza y el grito de toda una selección deportiva universitaria, quienes se encargaron de alentarla.
Sin embargo, pese a su fuerza, la vida universitaria se ha encargado de darle va

rios golpes. “Una carrera de salud no es sencilla” y más cuando llevas una vida deportiva a la par, en donde dos horas de tu día son ocupados con duros entrenamientos de fuerza y resistencia muscular.
Tras ello, con el cuerpo molido, como si de golpes se tratasen, caminar por todo el campus
universitario, subir hasta su respectiva aula y sentarse a escuchar atentamente la clase.
Junto a los miles de lecturas que tiene que tiene pendiente, Adriana se dio cuenta que es más complicado de lo que parece. Es por ello que, un par de meses atrás, en noviem
bre del 2022, los padres de Adriana llegaron a prohibirle el ir a entrenar, debido al bajo rendimiento académico que estaba teniendo. Era tedioso, mas ella no se rendía.
Continuó entrenando, participó en competencias de CrossFit e incluso de halterofilia
, logrando obtener un buen reconocimiento como deportista en su universidad.
Es así como, en los últimos juegos universitarios, consiguió una medalla de o
ro y dos de plata, gracias a su arduo trabajo.
Es por ello que su más grande anhelo es juntar lo que ella más ama, el deporte y la psicología e ir por el campo de la psicología deportiva, hablar a aquellos deporti
stas que no pueden más o que, al igual que ella se sienten fatigados en su día a día.





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